8 objetivos de los viajes de incentivos
8 razones para organizar un viaje de incentivo

8 objetivos de los viajes de incentivos

Hay numerosos estudios sobre las motivaciones y objetivos de los viajes de incentivo, pero hoy traigo para ti un recentísimo estudio llevado a cabo entre mayo y julio de 2018, y avalado por tres de las asociaciones de más peso en la industria de eventos: la Society for Incentive Travel Excellence (SITE), la Incentive Research Foundation (IRF), y la Financial and Insurance Conference Professionals (FICP).

Durante este estudio se han entrevistado a más de 1.000 profesionales del turismo MICE, tanto meeting planners y organizadores profesionales de congresos, como agencias receptivas. Los resultados dan una visión muy actual de las 8 principales razones para organizar viajes de incentivo de empresa en 2018.

Veamos cuáles son las razones para organizar viajes de incentivo:

Incrementar las ventas y los beneficios de la compañía.

La gran mayoría de los entrevistados reconocen que aunque tradicionalmente se vincula a los viajes de incentivos con conceptos como creación de equipo, motivación o reconocimiento de los empleados, la meta final de los viajes de incentivo, a corto y medio plazo es el de incrementar los beneficios de la empresa.

Incrementar la productividad individual de los empleados.

Cuando un viaje de incentivo se programa al inicio de la temporada, y se vincula a objetivos de medibles y alcanzables, el aliciente del premio final se traduce en una major implicación y motivación de los empleados de la empresa. Los viajes de incentivo difieren en gran medida de los incentivos económicos, pues estos últimos se perciben –al cabo de pocos meses- como parte del salario por los empleados. Si n embargo, los viajes de incentivos son reconocidos como gratificaciones por el compromiso continuo, premio al esfuerzo diario y reto atractivo para alcanzar.

Mejorar el compromiso y la moral de los empleados.

Los viajes de incentivo se consiguen normalmente cuando se consiguen los objetivos planteados por la empresa. Cuando se ofrecen viajes de incentivo con objetivos cuantificables, los viajes de incentivo se convierten en una meta a conseguir, reforzando el compromiso comunitario por conseguirlo. Por lo tanto, el viaje de incentivo funciona ya como reto (en los meses previos al viaje) como reconocimiento (durante el viaje) y como experiencia inolvidable que incrementa la moral de los participantes (en los meses posteriores al evento).


Reforzar la vinculación emocional con la empresa.

Los viajes de incentivos apelan a un objetivo aspiracional con el que sueñan la mayoría de las personas: viajar. Viajar se relaciona con destinos paradisíacos, descanso, experiencias, conocimiento de nuevas culturas, diversión… Los viaje de incentivo apelan a estos atractivos emocionales, y a los gratos recuerdos que dejan siempre los viajes entre los participantes.

Mejorar la relación entre empleados y directivos

Los viajes de incentivo favorecen un contacto más cercano entre los distintos departamentos de una empresa, y entre empleados y directivos. Son una oportunidad para el networking, y para conocer a otros miembros de la empresa en un entorno diferente, y más amigable que en el lugar de trabajo.

Retener a los empleados valiosos

Aquellos empleados más productivos, o que hayan llegado a los objetivos previstos por la empresa ven reconocidos sus esfuerzos con el viaje de incentivo. La consecución del viaje es ya en sí un reto que se suma a las compensaciones económicas, y aumenta los lazos de los empleados con la empresa. Cuando las empresas basan todos sus incentivos en compesaciones económicas, las empresas rivales pueden tentar a los empleados más valiosos con una oferta económica superior. Invertir en viajes de incentivos supone invertir en experiencias duraderas para los participantes.

Mejorar la relación entre los propios empleados

Los gerentes necesitan entender el impacto que su comportamiento tiene en el desempeño del empleado y del equipo. Cuando los gerentes demuestran la confianza en su gente, estas personas se sienten más capacitadas. Cuando se trata a los empleados con respeto y aprecio, su compromiso es claramente mayor y mejor. Los viajes de incentivo sirven también para conocer de forma directa las inquietudes y observaciones de los empleados, sus motivaciones, obstáculos y propestas de mejora. Los viajes de incentivo pueden también programarse con actividades de “team building” donde se pueden intercambiar roles, y trabajar conjuntamente para conocerse mejor, ponerse en la piel de los otros, y comprobar la eficacia de trabajar en equipo.

Aumentar la posibilidad de reclutar nuevos empleados

Las empresas que ofrecen incentivos claros y atractivos a sus empleados, utilizan estas motivaciones para captar nuevos empleados. Los profesionales conocen tanto sus propias empresas como otras del sector, y las condiciones laborales no sólo se miden por los salarios que pagan. Los viajes de incentivo, son una forma de promocionar la propia empresa, y de mostrar al sector el mimo con el que la empresa trata a sus empleados, y el reconocimiento que les da por su trabajo.

Y tú, ¿conoces otras buenas razones para organizar un viaje de incentivo? Cuéntanoslo, y entre todos podemos mejorar el contenido de este post.

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